Leticia y Leeanna escribieron sobre Maya Angelou durante el taller de trabajo de MI HÉROE, en la librería pública de Chicago:

Leticia desde Naperville escribió:

Leticia Maya Angelou es como una tercera abuela para mí porque ella está llena de sabiduría, coraje y amor. Maya Angelou es una mujer única. El primer libro que leí fue The Heart of a Woman (El Corazón de una Mujer) y pienso que es un libro muy bueno. Yo recomendaría este libro a toda mujer negra para que lo lea. Maya Angelou es la mejor escritora que conozco... ella describe sus historias muy bien.

Leeana Leeanna escribió:

Mi héroe es Maya Angelou porque amo la poesía que ella escribe. Su poesía es muy entendible para mí y es también muy profunda.




HÉROE DE LA POESÍA:
MAYA ANGELOU

por Susannah Abbey


Por un tiempo, durante la Segunda Guerra Mundial, los adolescentes vivían en un depósito de chatarra, formando una comunidad libre, casual pero de respeto y cuidado mutuos. Dormían en carros abandonados en la noche y durante el día recolectaban dinero en trabajos casuales, (no estables), recogiendo botellas vacías y cambiándolas por un poco de dinero o al participar en el concurso semanal de jitterbug (danza acrobática de los años 40) en el Silver Slipper. La comunidad compartía el dinero y los quehaceres, y más importante, la compañía entre todos. Uno de aquellos niños recordaría al grupo en el depósito de chatarra con algo de sorpresa, como ella escribió años más tarde, “Éste me pudo iniciar en la fraternidad del hombre... Nunca más me sentí tan sólida fuera de los límites de la raza humana.”

La joven mujer, quien no sólo ganó un segundo lugar, en el concurso de danza del Silver Slipper, un fin de semana, sino que se convirtió en bailarina profesional, fue Maya Angelou. Después de pasar unos días terribles con su padre y su novia, ella se escapó y se encontró en esta comunidad de niños sin hogar. Pero no fue un episodio de desharmonía con el resto de la vida de Maya Angelou. Criada por su abuela en Arkansas y su madre en San Luis y más tarde en San Francisco, ella se acostumbró, como tantos niños lo están, a mudarse de una casa a otra, de un grupo de familiares a otros. Y aún así, ella fue afortunada en esto también: su madre y su abuela le habían dado, en sus propios tiempos y formas separadamente, mucho amor y enseñanzas. Después de un mes en el depósito de chatarra, Maya regresó con su madre y permaneció allí hasta unos años más tarde cuando tuvo un niño y estuvo lista para vivir por sí misma.



UNA OSADA Y DESLUMBRANTE VERDAD:

Nosotros, esta gente en un pequeño y solitario planeta.
Viajando a través de un espacio causal.
Más allá de las distantes estrellas, cruzando el camino de soles indiferentes
hacia un destino donde todas las señales nos dicen: Es posible e imperativo que descubramos una sorprendente e intrépida verdad.

Y cuando lleguemos a esto.
Al día de hacer la paz.
Cuando liberemos nuestros dedos.
Desde los puños de la hostilidad,
y permitamos al aire refrescar nuestras palmas.
Cuando las cortinas caigan en el show de odio de Minstrel,
y los rostros apesadumbrados por el desdén queden limpios.
Cuando los campos de batalla y el coliseo,
no arrebaten hijos e hijas únicas,
allá en los ensangrentados y maltratados pastos
para mentir en planes idénticos en tierras extranjeras.

Cuando los banderines ondeen con alegría.
Cuando las pancartas del mundo tiemblen
con fuerza, en la buena y limpia brisa.

Cuando lleguemos a esto.
Cuando dejemos caer los rifles de nuestros hombres,
y las niñas vistan sus muñecas con banderas de tregua,
y las minas de la muerte hayan sido removidas,
y los ancianos puedan caminar en tardes de paz.
Cuando el ritual religioso no es perfumado por el incienso de la carne quemada,
y los sueños de los niños no son maltratados con el despertar de pesadillas de abuso.

Cuando lleguemos a esto.
Entonces confesaremos que ni las Pirámides,
con sus piedras dispuestas con extraña perfección.
Ni los Jardines de Babilonia
colgando como belleza eternal
en nuestra memoria colectiva.
Ni el Gran Cañón
encendido con colores maravillosos
por los amaneceres de occidente.
Ni el Danubio fluyendo en su alma azulada dentro de Europa.
Ni el sagrado volcán del Monte Fuji
estrechándose hacia el sol naciente.
Ni el padre Amazonas ni la madre Mississipi, quienes, sin un favor,
nutren todas las criaturas de las profundidades y de las costas.
Estas no son las únicas maravillas del mundo

Cuando lleguemos a esto.
Nosotros, esta gente, en este minúsculo e inhospitalario globo,
que buscamos a diario la bomba, la espada, la daga,
y aún pedimos bajo la oscuridad por la paz.
Nosotros, esta gente en este foso de materia
en cuyas bocas permanecen palabras ariscas
que retan nuestra existencia.
Aún fuera de esas mismas bocas,
pueden emitir canciones de tan exquisita dulzura,
que el corazón titubea en su labor
y el cuerpo se aquieta en asombro.

Nosotros, esta gente, en este pequeño y cambiante planeta,
cuyas manos pueden golpear con semejante abandono,
que en un abrir y cerrar de ojos, la vida es drenada del vivo
y aún esas mismas manos pueden tocar con semejante ternura y poder curativo
que el cuello arrogante se siente feliz de hacer una reverencia
y la orgullosa espalda se regocija en agacharse.
Fuera de todo ese caos, de tal contradicción,
aprendemos que no somos demonios ni divinos

Cuando lleguemos a esto.
Nosotros, esta gente, en este incorregible e inestable cuerpo
creado en esta Tierra, de esta Tierra,
tenemos el poder de rehacer/ajustar esta Tierra.
Un clima donde cada hombre y cada mujer
puedan vivir libremente sin devoción santurrona
y sin miedo paralizante.

Cuando lleguemos a esto.
Debemos confesar que es posible para nosotros,
que somos milagrosos, la verdadera maravilla del mundo.
Eso será cuando y sólo cuando
nosotros lleguemos a eso.


Habiendo aprendido el jitterbug, el lindy y el Half Time Texas Hop en los salones de baile del auditorio de la ciudad, Maya descubrió que amaba el baile. Estudios formales en San Francisco la condujeron a una carrera profesional y en los años 50, Maya dio una gira por Europa y África, danzando, cantando y actuando y regresando a los Estados Unidos para vivir del canto en los clubes nocturnos. Sus talentos, combinados con su gracia e inteligencia, atrajeron la atención del mundo, y pronto, el Dr. Martín Luther King, Jr. le solicitó que asumiera el rol de Coordinadora de la Zona Norte para la Conferencia de Liderazgo Cristiano.

Maya vivió en Egipto y Ghana por muchos años, escribiendo y estudiando la relación entre la cultura africana y la de los negros americanos. Después de regresar a los Estados Unidos, se convirtió en productora de televisión y escribió, dirigió y produjo una serie sobre afro-americanos. Recientemente, Maya ha estado viviendo en Carolina del Norte, Estados Unidos, escribiendo y enseñando cursos en escuelas de enseñanza superior y se le solicitó que recitara su poesía en la inauguración presidencial de Bill Clinton en el año 1996.

Maya Angelou no tuvo un comienzo fácil. Ella sufrió de un constante desplazamiento, añorando un hogar perdido tras otro, y experimentando un episodio de abuso el cual resultó en tragedia. Años más tarde, ya en edad adulta, Maya escribiría sobre ser un miembro “ordinario” de una familia, que para ella era “simpática hasta el punto del dolor.” Y aún fotografías de Maya Angelou como mujer adulta no representan semejante tragedia. Pareciera como si la intangible tristeza de la juventud de Maya se traspasara a su recordado autorretrato: como si el dolor hubiera intentado afirmarse a sí mismo en su apariencia.

En respuesta a este dolor, Maya creó trabajos de arte. Su último libro “Even the Stars Look Lonesome” (“Aún las Estrellas se ven Tristes”,contiene esta observación: “La fortaleza del hombre negro americano para oponerse a las hondas, flechas, turbas de linchamiento y a la negligencia maligna pueden ser rastreados directamente a través del arte de la literatura.”

Escrito por Susannah Abbey


ENLACES RELACIONADOS

Mi heroína Breve nota dedicada a Maya Angelou

INFORMACIÓN EXTRA

Para leer sobre Maya Angelou en inglés, vayan a la página de MY HERO de Maya Angelou.

La versión española traducida por Grissel Villar.

Atlanta (AP). Desde su departamento de Nueva York, Maya Angelou vio las nubes humeantes de la Torres Gemelas el 11 de septiembre. Ahora, ella comenta que la esperanza ha reemplazado el horror de esa visión.

Maya comentó: “Puedo ver en la bellota del árbol del roble,” “Veo el crecimiento, la reconstrucción, la restauración. Veo ver que es la psique americana. “Hay tanto de lo que se puede obtener entendimiento. Una de las lecciones es el desarrollo del coraje, porque sin coraje, tú no puedes practicar ninguna de las otras virtudes de forma consistente.”


 

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Versión actualizada:5/12/2004 9:36:05 AM